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sábado, 9 de enero de 2010

El folklore del gato

Resultado de una continua, agradable y simpática investigación para el autor, es este trabajo, el cual pretende dar información curiosa y un algo de conocimiento de la relación mágica, simbólica y práctica del gato doméstico y nuestra sociedad humana, y las consecuencias empíricas y espirituales que de ella derivaron. Se ha evitado en lo posible una sistemática localización geográfica de los elementos que conforman las citadas creencias populares donde el gato asume el principal protagonismo, pues se considera que son resultado de una serie de factores intermitentes de lenta expansión cultural (y sujetos por lo tanto aun progresivo proceso de aculturización) nacidos de unos focos de irradiación comunes, y cuya heterogeneidad es el producto de las fuerzas dinámicas que componen el medio natural y social en espacios determinados, subyaciendo en todos ellos un principio de similitud.

Cuenta una antigua leyenda que durante el Diluvio Universal, Noé, el patriarca bíblico, cayó en gran desesperación; causa de tal inquietud y desasosiego era que una gran multitud de ratones hambrientos y traviesos, asolaba el arca, y como Dios en la Creación había olvidado dar vida a los gatos, Noé no sabía qué hacer. Recurrió desolado e irritado por la magnitud del desastre al león, ya en aquellos lejanos días rey de todos los animales, pensando que siendo los molestos y hambrientos roedores súbditos suyos, éste hallaría la solución. Ante la exposición, de forma grave, de tales acontecimientos, quedó pensativo y meditabundo el monarca de las bestias buscando una salida al problema. Sigue el relato que fue en aquel preciso instante, cuando víctima de un singular y estruendoso estornudo, que conmovió todo el navío, salieron fuertemente por su nariz cierto número de bolitas negras que al tocar el suelo de madera, convertíanse en gatos. Naturalmente dieron cuenta de la plaga ratonil, con gran descanso de Noé, restableciéndose la paz y orden a bordo. Había nacido el gato.


Otra tradición, ésta de origen musulmán, recoge la creación del gato en el arca, en el momento en que Noé pasó sus manos por la melena del león, en ese momento el animal estornudó y salieron de su boca la primera pareja de gatos. Aquí también acabaron con la plaga de ratones.

Lo cierto es que en círculos especializados, suponen que todos los gatos descienden de un antepasado común... el felis Iybica. Sin olvidar aquella tradición antiquísima que considera que los gatos son creación de las manipulaciones de un misterioso sacerdote egipcio.

Un pueblo que sintió verdadera debilidad por este felino fue el egipcio. Herodoto en sus Nueve Libros de Historia, nos da fe de ello.

Animal carismático, considerado símbolo lunar. Deidad del panteón de divinidades egipcias con rostro de gato y adorado como Bastet. Gozó en el antiguo Egipto de un gran prestigio y veneración. Su muerte, signo de mal augurio, se lamentaba con grandes demostraciones públicas de dolor, siendo en particular sentida y temida la muerte de los gatos poseedores de ojos verdes. No hay que olvidar que entre este misterioso pueblo el color verde simbolizaba peligro y futuros sucesos nefastos. Se les momificaba y enterraba en necrópolis, habiéndose hallado en algunas de ellas millares de momias gatunas. Autores clásicos nos informan de las severas penas y atroces suplicios a los que eran condenados aquellos osados inconscientes que hubieren causado daño a algún gato. ¿Vestigios de un tabú, protector del totem del clan... ? No dudando en arriesgar sus propias vidas en salvaguardia de la grey gatuna.

Contrarios a la negativa mantenida en forma empecinada por unos, otros no dudan en afirmar que tanto griegos como romanos, fueron conocedores de las prodigiosas facultades venatorias del gato, utilizándolo en la caza de ratones.

Un relato mitológico cuenta que la hermosa Deméter, aterrorizada ante la furia de Tifón, huyó de éste transformada en una silenciosa gata.

En la misteriosa Irlanda precristiana, la de los druidas recitadores de la Sabiduría del Arcano, los llamados Ollave, Maestros de la Poesía, existió un famoso santuario-cueva, en el cual moraba una delgada gata negra. Sentada en una enorme silla-trono de piedra, altiva e iracunda daba respuesta a todos aquellos que temerosos y respetuosos atrevíanse a inquirirle por el futuro que les aguardaba. Entre los celtas de la Verde Erin, los gatos gozaron fama de animales proféticos.

Hay una preciosa leyenda, que atribuye a San Martín, de forma involuntaria la creación del primer gato. Cuentan que este santo estaba reposando un día en un molino repleto de grano a la espera de su próxima molienda, cuando vio que una multitud de pequeños roedores empezaba a devorar el grano; molesto por ello San Martín les arrojó furiosamente su manopla que al tocar la cima de mies se convirtió en un gato, siendo éste el primer minino irlandés. Identificado, por la ignorancia, como representante de las fuerzas ocultas y desconocidas, por ello incomprendidas y temidas, fue perseguido y masacrado. Personificación de todo lo maligno y tenebroso, en la Edad Media, nuestros gatos domésticos (especialmente los de color negro) alcanzaron una no deseada popularidad, que tuvo fatales y dramáticas consecuencias para ellos. Celebridad a la que no fueron ajenos los caballeros freires templarios, y a las leyendas que se tejieron en torno a ellos. Se creía que en sus ceremonias de iniciación apareciese un enorme y siniestro gatazo negro al cual reverenciaban y besaban.

Millares de ellos fueron víctimas de las hogueras y de las iras del pueblo.

Desgraciado animal que poseedor de un extraño y magnífico magnetismo, generador de vibraciones mágicas, era utilizado en la mayoría de conjuros brujeriles, y como componente indispensable en la composición de toda clase de repugnantes filtros y fórmulas. Popular es la tradición del poder que tienen las brujas de convertirse en gatos, existiendo millares de historias que "confirman" tal transformación.

Una de las curiosidades más singulares relacionadas con los gatos la podemos encontrar en el Fuero Navarro. En su capítulo XX en el cual se trata "Qué enmienda deve fazer qui furta gato", se nos advierte... "Si algun ombre furtare gato et troban al ladron atal es su calonia el seynor del gato deve aver una cuerda liguenel estaco et del pezcuezo del gato ata el estaco aya I palmo en la cuerda et á todas partes aya IX palmos en hancho el logar o será el estaco fincado. Este logar sea plano, et aqueill qui furtó el gato prenga del mijo et eche con el puyno sobre el gato assi como caye de la gruenza en loio de la gruenza del molino ata que sea cubierto el gato de mijo, que atal es la calonia; et este mijo deve ser partido assi como otra calonia. Et si el ladron fuere pobre que non podiere aver tanto de mijo dévenli ligar el gato en el pezcuezo, assi que cuelque por las espaldas del ladron en aiuso, el ladron sobiendo esnuo en cuerpo. Et de la una puerta dévenil fer correr los sayones feriendo al ladron et al gato, et el gato rónpal bien las cuestas al ladron con las uinnas et con los dientes et esto fecho sea quito el ladron. Et si esto conteze en logar o no aya mijo ha por calonia XXI cafizes de trigo, et si ychan amigadura III cafizes de trigo de la amigadura".

Dicen que en un pueblo de tierras del Alto Aragón vivía una familia de agricultores a los cuales cada Nochebuena se le moría el mejor animal de la cuadra, fuera mula, caballo, vaca o cordero. Una de las noches el padre de familia esperó escondido en las cercanías de las puertas del establo. En un momento dado vio entrar a un gran gato negro, que volvió a salir en unos minutos. Después de escuchar cómo algo caía al suelo entró presuroso al establo, contemplando asombrado que su mejor mula estaba muerta. No le cupo la menor duda de que, fuese como fuese, aquel gato tenía algo que ver en el suceso, por lo tanto esperaría al año viniente para averiguar más cosas sobre tan extraño fenómeno que anualmente le costaba un precioso animal de su propiedad. Esperó un largo año, y llegó de nuevo la Nochebuena, y en esta ocasión aguardó acontecimientos en el interior de la cuadra. Como el año anterior, pasada la media noche apareció el descomunal gato negro, que una vez dentro, saltó con furia sobre las ancas de una lustrosa mula a la cual el terror tenía paralizada. El gato empezó a musitarle palabras al oído, que tenía que morirse aquella noche. Palabras que repitió varias decenas de veces hasta que nuestro amigo no pudo aguantar más, saliendo del escondrijo armado, de una gran estaca, pegó una paliza al gato, rompiéndole una pierna, huyendo éste maltrecho y con quejumbrosos maullidos de dolor.

El suceso fue muy comentado en el pueblo, pero más lo sería, cuando esa misma mañana descubrióse que la suegra del agricultor tenía una de sus piernas rotas, aquello la acusaba irremisiblemente de ser ella la culpable, siendo bruja, y usando sus poderes de transformación para perjudicar a su yerno. Cuentan que poco faltó para que fuera quemada en público linchamiento.

Decíase entre las brujas, que la piel de gato alimentado con pan mojado en agua y aceite sagrado, obraba verdaderas maravillas como elemento convocador de fuerzas malignas.

J. Blázquez Miguel en sus estudios sobre los procesos inquisitoriales seguidos contra las brujas y hechiceras en la Mancha, ha dado a luz varios documentos en los cuales se hallan registradas diversas fórmulas que usaban éstas para conseguir riquezas, obtener el poder de la invisibilidad, etc. En casi todas ellas estaba presente el gato, el cual siempre tenía un mal fin, se le cortaba la cabeza, sacábanle los ojos, etc.

Famoso sería el proceso celebrado en Vernon (Francia) en el año 1566 donde fueron acusadas numerosas personas, y posteriormente quemadas, bajo la acusación de reuniones en conventículos, o aquelarres en un viejo castillo semiderruido... donde todos los participantes asistían en forma de gatos.

Curiosamente el padre Azkue recoge en Vizcaya un relato en el cual no es una bruja la que se metamorfea en gato sino Santa Agueda. Relata la historia que el día de la santa, una mujer sin hacer caso de la prescripción de no trabajar esa jornada, debíase honrar a la santa, púsose a amasar la harina para hacer pan. En un momento dado un enorme gato saltó sobre la masa. La mujer lo increpó para que marchara, insultándole, calificándole de gato miserable, más con gran asombro, el gato empezó a hablar y le dijo: "... no soy ninguna gata, soy Santa Agueda, y por no haber cumplido lo establecido de guardar el día, mira hacia atrás...", asustada por el prodigio la pobre mujer volvió la cabeza y contempló como su hogar era pasto de las llamas, de un voraz incendio.

Pagó el gato con sus siete vidas, el halo de misterio que le rodea. Eran investigadas concienzudamente todas aquellas personas poseedoras de gatos, ya que era vox populi que eran familiares del diablo.

Un cronista de las Indias nos dice que durante su conquista, fue tal la añoranza del conquistador de trágico fin, Diego de Almagro, por ver a un gato castellano, que ofreció una gran recompensa en oro a aquel de sus soldados que le presentase un gato nacido en Castilla.

P. Bernabé Cobo nos ha dejado una maravillosa página dedicada a la presencia del gato en el Nuevo Mundo. "... podría juzgar alguno no ser de tanta utilidad estos animales caseros que se debe hacer caudal dellos; mas es cierto que son muy necesario en esta tierra, que sin algunos de los arriba referidos, no pudiéramos pasar con menos falta e incomodidad que sin gatos, por ser tan aparejada y dispuesta la mayor parte de la América, por la mucha humedad y calor de que abunda, para criar todo género de sabandijas, mayormente ratones, que no debe de haber otra tierra en el mundo más sujeta que ésta a semejantes plagas. Y como antes que los trujesen los españoles no hubiese gatos que los apocasen, era grande su multitud, los cuales, quietos y seguros de enemigos, se esparcían por toda la tierra con pacífica posesión della. Pero luego que vinieron los gatos y los sintieron los ratones, por la natural antipatía que la Naturaleza puso entre estas dos especies de animales, comenzaron a experimentar los unos la destrucción y ruina que les había venido con los nuevos huéspedes, y los otros a gozar de la abundante caza que hallaban en la nueva tierra. Trajéronlos a este reino los primeros conquistadores y se han multiplicado y extendido ya por toda la tierra; y en algunas partes se han hecho cimarrones, aunque no en los campos, como otros animales castellanos, sino dentro de poblado. Estímanlos mucho los indios y los crían en sus casas...".

La mecanización de las labores agrícolas ha hecho desaparecer una costumbre popular hasta hace pocos años en bastantes países europeos...y en la cual nuestro felino era la encarnación viviente del Espíritu del Grano, y donde una vez más se le inmolaba a la par de su homenaje. Derivada de esta costumbre puede ser la nuestra de "Atar al Diablo" el día de San Marcos.

Joan Amades recoge en su monumental obra "Costumari Catalá" la tradición de que San Félix de Nola era, es, el patrón de los gatos, existiendo hasta hace muy pocos años la costumbre de llevar a los gatos, "huérfanos" y callejeros a la catedral de Barcelona, para que allí se hicieran cargo de ellos. Don Luis Ramón, sacristán, de los llamados monjes, y que lo fue durante sesenta y cuatro años de la Catedral de Barcelona, confirmó personalmente al autor de este trabajo, la existencia de un servicio de monjes que acogían a los gatos abandonados. De igual forma también le confirmó la existencia de viejas fotografías, incluso un cuadro, en las cuales se puede ver a un sacristán con hábito un farolillo en las manos seguido de una multitud de gatos, posiblemente a la hora de darles de comer.

Ahora sufrido y amable lector lea las ventajas, desventajas, venturas y penas, de tener un gato, siguiendo nuestro folklore.



GATOS y CAMBIOS CLIMATOLOGICOS

Era claro aviso de cambio de tiempo, cuando loS gatos juegan.

El estornudo de los gatos anuncia lluvia.

Oir maullar a los gatos la última noche del año, se tenía por muy mal presagio agrícola, ya que se pensaba que anunciaba malas cosechas y granizos. También se creía que el maullido llamaba los malos tiempos.

Las escandalosas peleas de los gatos avisaban de cercanas lluvias.

En algunas comarcas cuando los gatos se lavan la cara, aguas seguras.

Gato "encenizao"... lluvia o sol, dependía del tiempo que hiciese en aquel momento.

El agricultor guiándose por su tradición observaba la forma de dormir el gato, si este lo hacía sobre una oreja, era señal de cambio de tiempo.

Si alguna persona veía a otra jugar con gatos sabía que pronto iba a llover .

Cuando los gatos corren de forma incontrolada en el interior de las casas, quería decir que se aproximaban vientos.

GATOS Y ENFERMEDADES

Para que al niño le salieran los dientes en forma rápida y sanos, se les solía colgar del cuello, incisivos de gato montés.

Costumbre muy antigua era que quien estaba afectado del reuma, curábase teniendo un gato en los brazos o regazo, y había quien se los llevaba a la cama con el mismo fin. Posiblemente el calor del cuerpo del animal aliviaba el dolor.

Los rabos de gato eran mano de santo contra los orzuelos, después de restregarlos repetidamente con ellos.

A los afectados de la peligrosa asma y para combatirla uno de los remedios habituales era darles caldos muy calientes, donde previamente había hervido un gato negro. Dicen que daba muy buenos resultados.

Estaban convencidos nuestros abuelos, que si alguien con mala idea y peor intención enterraba frente a su casa un gato, eran víctimas de crueles enfermedades.

Si en la labor de la siega, un labrador se cortaba, obligaban a un desdichado gato a lamer la herida.

En cambio otra creencia advertía que si algún despistado, ignorante de que los alimentos que estaba ingiriendo anteriormente fueron tocados por la lengua de gato, le salían llamativos lamparones por todo su cuerpo.

Antaño uno de los remedios más originales para combatir la erisipela, consistía en usar la sangre de una oreja cortada en vivo a un gato negro.

Llamativa solución contra la tuberculosis era poner sobre el pecho del enfermo varias crías de gato abiertas en canal; creíase que estas recogían los malos humores del enfermo.

Recogida por el autor en la antigua colonia del Sahara Occidental Español de boca de un anciano Saharaui, es la costumbre de orinar sobre un gato negro, cuando se tiene dolor de muelas, con el convencimiento de que el mal se traspasa al animal. Análogo procedimiento siguen las saludadoras cántabras que increpan ferozmente a los gatos con la intención de hacerles receptáculos de las enfermedades que acosan a los que acuden a ellas en busca de curación.

En las épocas en que la peste azotó cruelmente a nuestros pueblos una de las curas preventivas era el uso de un ungüento confeccionado con grasa de gato.

Las verrugas eran combatidas con la cola de un gato de tres colores, la cual debía frotarse enérgicamente sobre la excrecencia, mas debía ser sólo en el mes de Mayo.

Otro de los recursos de la casi "taumatúrgica" cola de gato era combatir el herpes.

Plinio aconsejaba para la lucha contra las fiebres (cuartanas) excremento de gato unido al dedo de un mochuelo.

LOS GATOS y LOS MALOS AUGURIOS

Si un gato se sentaba o subíase al altar antes de la ceremonia matrimonial, este acto se tenía como muy nefasto para la futura pareja.

Los vaqueiros de alzada tenían la curiosa creencia de que en habiendo hijas en las brañas, y nacía un gato negro, inmediatamente había que sacrificarlo, ya que se le tenía como mensajero de negros pronósticos en el venidero casamiento de las mozas.

Pensábase que no debíase mirar mucho a los gatos negros, ya que nuestro cuerpo lentamente iba siendo poseído por la irascibilidad que caracteriza a este animal.

El maullido extraño, no habitual, en los gatos nos avisaba que sufriríamos de dolor de muelas.

Aquel desgraciado que ahogara un gato, le aguardaban siete años de mala suerte y desgracias.

Si soñamos con un gato (el informante no especifica el color), el amor nos mostrará su aspecto más cruel.

Mala señal era para aquellos que marchaban de visita, el encontrarse en casa ajena un gato negro. Suponíase que ella era receptáculo de presencias malignas.

Otra de las creencias más arraigadas, aquella que se creía que ver un gato negro significaba tener mala suerte desde ese mismo momento. De igual forma se pensaba que aquellos poseedores de gatos negros que sufrían de adversidades, gato y el color eran los causantes.

Cuando se soñaba que se comía un gato, se debía estar atento con la salud, ya que la presencia del gato en el sueño, nos indicaba que caeríamos enfermos.

Si en los mismos sueños o en otros aparecen gatos negros, estos nos advierten que nuestro comportamiento moral con nuestros semejantes será deleznable y egoísta.

Y si en nuestras manifestaciones oníricas resaltan crueles peleas de gatos que riñen sañudamente, poner nuestros bienes y pertenencias a buen recaudo... ya que estamos siendo o seremos robados.

También era de muy mal presagio el maullido de los gatos el 31 de diciembre.

En algunas comarcas los ancianos llevaban buena cuenta de los años de los gatos, ya que decían que estos al cumplir los nueve años, en otros lugares eran siete, los gatos se convertían en afamados brujos.


LOS GATOS COMO PORTADORES DE BUENA VENTURA

Teníase por seguro y por muy cierto, que el soñar con un hermoso gato blanco significaba aventuras de las que sacaríamos provechosas consecuencias y experiencias.

Darle al gato casero, dulce coca, torta, pastel, nuegados... el día de Nochebuena, era considerado como un acto propiciatorio para que el año entrante los hados nos fueran favorables.

Las ilusionadas muchachas que aguardaban en la esperanza de un buen casamiento, para conseguirlo debían alimentar muy bien al gato de la casa.

El afortunado poseedor de un gato de tres colores tenía la completa seguridad que tanto él como su hogar estaban a salvo del fuego. Dicho tipo de gato añadía a tal virtud, la de proteger a los habitantes de la casa contra las temidas fiebres.

La tenencia de un gato de color prieto, servía como protección contra los malos espíritus. y los majestuosos y huraños machos negros poseían el poder de evitar los males sobre su dueño, quizás porque eran ellos mismos sujetos expiatorios.

PEQUEÑO EPILOGO SOBRE LOS GATOS

Ya hemos apuntado la sacralidad de este felino entre las gentes del antiguo Egipto, particularidad que condujo a una severa legislación que prohibía su exportación, bajo severas condenas. No obstante ello no evitó que los avispados comerciantes-navegantes fenicios se dedicaran al contrabando de gatos, sacando numerosos de ellos del país del Nilo, lo que evidentemente les reportó pingües beneficios.

Otra de las particularidades de este animal recogidas en nuestra investigación, y que citan dos autores españoles, en recientes publicaciones, es el sacrificio por docenas en la noche de San Juan. Se les lanzaba a las hogueras donde morían abrasados maullando de una forma horrible y lastimera. A pesar nuestro, no hemos podido constatar ni recoger recuerdo en forma oral de la citada costumbre, cosa que sí sucede en Francia. Bien es cierto que Julio Caro Baroja da a conocer en sus trabajos varios testimonios de tan bárbara tradición en la cornisa cantábrica.

Sí hemos recogido la costumbre en la Mancha y datos sobre el colgamiento de gatos muertos (en algunos casos, las llamadas aleluyas) en las paredes de las casas donde vivían mozas, a las que se quería menospreciar o vejar .

Recogida por Amades está la tradición, en tierras de Cataluña, que las embarazadas no debían tocar los gatos, pues tendrían un mal parto. y durante el alumbramiento se procuraba no tener ningún gato negro en la casa.

El color negro de los gatos nunca pronosticaba nada bueno, las mozas casaderas cuando los veían, quedaban sumamente tristes, ya que la presencia del gato negro les indicaba que tardarían un año más en encontrar galán.

Una de las costumbres, antaño muy generalizada, ya desaparecida, era la de colgar tras las puertas de las casas estampas con figuras de gatos. Ello protegía el hogar de la presencia de roedores.

En toda la península Ibérica se tenía el frío mes de Enero como el de los gatos, ya que se creía que se casaban. Y que los gatillos nacidos en ese mes gozaban de unos dones excepcionales de hermosura, y unas más que sobresalientes dotes como cazadores de ratones.

Recogimos la creencia de que a los jóvenes para que les crezca la barba, se deben untar el rostro a base de suaves capas de excrementos de gato negro.

Si contemplamos a nuestro gato lavándose la cara con la pata derecha, nos avisa que tendríamos visita, y si lo hacía enérgicamente con las dos, la visita llegará a lomos de caballería.

Para que un gato no regrese a su antiguo hogar, hay que fregarle las patas con aceite.

En otros puntos de nuestra geografía, para evitar que el gato escapara de la casa se le hacía dar tres vueltas alrededor del llar.

Dando de mano a esta breve exposición de la presencia del gato en la vida de nuestros abuelos, y en algunas de las nuestras, dejaremos al gato y su figura para próximos trabajos de toponimia popular, refranero, botánica, cuentos maravillosos, leyendas, etc., daremos a conocer una receta culinaria del siglo XVI, y recomendada por Ruperto de Nola...

GATO ASSADO COMO SE QUIERE COMER

"... El gato que esté gordo tomaras, y degollarlo, y despues de muerto cortarle la cabeza y echarla a mal porque no es para comer, que se dize que comiendo de los sesos podria perder el sesso y juyzio el que la comiese. Despues desollarlo muy limpiamente y abrirlo y limpiarlo bien, y despues embolverlo en un trapo de lino limpio y soterrarlo de baxo de tierra donde a de estar un dia y una noche, y despues sacarlo de alli y ponerlo a assar en un assador, y assarlo al fuego, y comenzandose de assar untarlo con un buen ajo y azeyte, y en acabando de untar azotarlo bien con una verdasca, y esto se a d hazer hasta que este bien assado, untandolo y azotandolo, y desque este assado cortarlo como si fuesse conejo o cabrito, y ponerlo en un plato grande, y tomar del ajo y azeyte desatado con buen caldo de manera que sea bien ralo y echalo sobre el gato, y puedes comer del porque es muy buena vianda...".


REVISTA DE FOLKLORE, Año: 1993 - Tomo: 13a - Revista número: 150 Páginas en la revista: 211-216 Autor: VILLAR ESPARZA, Carlos Tema: Curanderismo / Supersticción Título del artículo: EL FOLKLORE DEL GATO

miércoles, 11 de noviembre de 2009

El felino en las culturas prehispánicas


La presencia del felino en las culturas prehispánicas es evidente y la encontramos en la mayoría de las manifestaciones culturales como: tejidos, cerámicas, trabajos en metal, líticos, así como también en la continuidad cultural de muchos pueblos y comunidades.

En el aspecto religioso el felino jugó un papel importantísimo. Es indiscutible que no se trata de simples formas decorativas. Ellas debieron tener un valor simbólico y religioso definido. La figura felínica constituye para las culturas andinas una verdadera 'obsesión felínica''. El felino o sus atributos se asocian a imágenes humanas, a veces de guerreros. Es muy probable que el culto felínico estuviese íntimamente asociado o en relación con las practicas bélicas. En algunos casos el felino completamente desnaturalizado, adopta una forma casi ofídica y se lo reconoce solo por las garras y las manchas características. Las variaciones que presenta la figura felínica esencial se relacionan a las diversas características culturales regionales y los modos de representar o expresar ideas y cambios sutiles en el transcurso del tiempo.

Es importante preguntarnos por qué ciertos animales o plantas fueron seleccionados como motivos esenciales de diseño en el arte precolombino. ¿Por qué es que carnívoros como los felinos, el águila, la serpiente, el cocodrilo son temas opuestos a los herbívoros? ¿Por qué ciertas partes del cuerpo como la cabeza, el hocico, los incisos y las garras aparecen tan temprano y con tanta frecuencia en el arte andino? ¿Qué significación cognoscitiva esencial tienen estas partes del cuerpo en la mente del hombre?

Es de interés notar que este proceso de selección esta representado con mayor intensidad en las culturas formativas (arcaicas) regiónales a lo largo de los Andes y áreas periféricas. Nos referimos con esto a culturas regionales de Valdivia, Machalilia, v Chorera en Ecuador, Chavín en Perú, San Agustin en Colombia, Chiripa en Bolivia, San Pedro de Atacama I y II en Chile, Aguada, Ciénaga y Condorhuasi en Argentina. Quizás de mayor interés todavía es que ese proceso tuvo lugar en contextos socioculturales específicos, sea este el medio ambiente de la selva tropical o el área andina que había tenido contacto con grupos selváticos tropicales.

Para intentar interpretar el símbolo del jaguar es importante, no solo dar paso a la estructura de la relación de un grupo con su medio ambiente natural, sino que es necesario poner énfasis en el aparente conocimiento que este tenia de la conducta animal y cómo y con que propósito utilizó el hombre este conocimiento ¿Qué le ocurrió al conocimiento de la conducta animal acumulado por milenios por el hombre cuando la organización social, económica, espacial de esta sufrió el cambio del cazador a campesino sedentario?¿Cómo pudo haberse transferido o utilizado este conocimiento en la subsecuente fase horticultor o agricultor? ¿Qué ocurrió con la "proyección cognoscitiva" que el tenia cuando pasó del estado de los movimientos temporales recurrentes en los campos del cazador, recolector a la preocupación por (1) un incremento en número y densidad de población humana en un línea determinada; (2) los derechos de acceso a los recursos mas restringidos; (3) los exclusivos derechos de la tierra; (4) la necesidad de permanecer sedentario para proteger las inversiones de tiempo y (5) un esfuerzo en los terrenos cultivados?

A lo que estamos haciendo referencia aquí es al hecho de que hemos estado tan obnubilados tratando las formas animales como fuentes potenciales de recursos económicos y hemos descuidado considerar la idea de que estos animales pueden haber sido elementos didácticos de la observación para el hombre, con el propósito de relacionar, organizar y simbolizar sus propias experiencias sociales. El hombre imitó o mimetizó ciertas características de la conducta espacial y social de este animal tal como pudo haber imitado o tomado en préstamo ciertos rasgos culturales de otros grupos sociales humanos para dispersarse mejor en su exploración de recursos regionales y en sus relaciones socio-políticas y económicas en otros grupos humanos. Por ejemplo, entre los animales la posesión del espacio y la manutención de la prevención de una invasión de otros se combinan en iniciativa y ascendencia. Así, la orientación requiere la posición de los individuos y estabiliza el establecimiento de territorios. Un gran numero de estudios demuestra que el comportamiento territorial es fundamental para establecer relaciones y para mantener la estabilidad del grupo, tanto interna como externamente.

Las acciones sucesivas de agresión, miedo, búsqueda de protección y agresión renovada pueden leerse claramente en los movimientos expresivos, sobre todo en las diferentes posiciones del cuerpo y de los músculos faciales del hocico Ej: posición perfil facial asociada a subordinación y retirada) Así las representaciones felínicas en los periodos formativos fueron probablemente un mecanismo para proporcionar una continua corriente de información para activar y mantener un sistema de orden espacial y de dispersión entre grupos de asentamientos.

Otro aspecto a considerar es la intrínseca relación de las representaciones felínicas con la persona del "chamán", quien manifestaba una gran parte del conocimiento sobre la conducta del jaguar a través del uso de alucinógenos y visiones. Parece haber sido el chamán quien mantenía continuos contactos con grupos selváticos recibiendo enseñanzas de cómo manejar el conocimiento recibido a través de averiguaciones por medio de visiones o viajes periódicos a la selva.Fundamentalmente lo que implicamos aquí es el símbolo del jaguar y el continuo mantenimiento del conocimiento sobre este animal por medio de contactos selváticos y el uso de alucinógenos fue posiblemente un mecanismo para reactivar y modificar el ordenamiento de la organización social espacial.

En las provincias de Salta, Catamarca y La Rioja, el jaguar es conocido en la creencia popular de los lugareños como el tigre-uturuncu
El pueblo cree que muchos de los tigres (uturuncos) son hombres transformados, y para ellos tienen algo de non sancto quienes los cazan. Cuenta el Inca Garcilaso que el culto del felino fue anterior a los Incas quienes "se dejaban matar" por el tigre cuando lo encontraban y en general no lo cazaban. Ambrosetti, quien ha escrito acerca de la leyenda del "indio Tigre", en la región guaraní, dice que se repiten las mismas creencias sobre la metamorfosis de los hombres felinos. es común en esa región oir hablar de los Yaguaretés-Avás, creyendose que son indios viejos bautizados que de noche se vuelven tigres a fin de comer gente. La transformación de hombre en tigre , según cuentan lugareños de Catamarca y la zona Calchaquí, se obtiene revolcandose sobre su cuero, con ciertas ceremonias, invocando al felino; también untándose con grasa del felino.

Venerado por su poder, en la cultura conocida como Aguada se evidenció la obsesión por el felino en numerosos objetos de uso ritual, como cerámica, discos y hachas de bronce, telas, tallas de piedra y madera, morteros, tabletas para cebil y pipas. En cierto sentido intentamos demostrar que los artistas prehispánicos tenían un profundo conocimiento de la conducta del jaguar y expresaron y relacionaron simbólicamente la experiencia de los animales con la suya propia.

por Ximena González Eliçabe

Para saber más: André Gutiérrez Usillos El dios de las tormentas y divinidades de la lluvia: Iconografía del felino de los Andes Septentrionales Anales. Museo de América, 2003, (11): 103-118

martes, 25 de agosto de 2009

¿Poseen los gatos percepción extrasensorial?

La "ciencia popular", ósea la de la gente de la calle, siempre ha atribuido cierto poder de "ver más allá" y de "sentir cosas" a los gatos, quizás por ser uno de los animales que viven más cerca del hombre.


Se han realizado innumerables experimentos para determinar si los animales en general poseen ESP (Percepción Extrasensorial). Incluso con formas primitivas de vida como el "paramecio", un protozoario unicelular que solo es visible a través del microscopio, también se han realizado estudios similares. El experimento con los paramecios consistió en colocar a los animalitos en platos de cristal e impulsarlos en distintas direcciones por medio de la telepatía. Una y otra vez los protozoarios se movieron en la dirección indicada telepáticamente por el investigador. Es decir, el protozoario era capaz de recibir los "mensajes" electromagnéticos enviados por el cerebro humano.


El físico alemán Helmunt Schmidt fue uno de los pioneros en penetrar en la área de la Parasicología con los animales. Experimentó con formas simples de vida, con cucarachas y hasta con su propio gato, pruebas que resultaron altamente satisfactorias. A partir de los años 1960 los estudios de los fenómenos de percepción extrasensorial ya no se basan en anécdotas ni fríos cálculos estadísticos, y los parapsicólogos comienzan a replantearse la hipótesis de sí es únicamente nuestra psique la receptora de la información ESP, o si, además existen otros síntomas de recepción en diversas zonas de nuestro cuerpo. La experimentación con animales y con gatos precisamente demostró que existen mecanismos desconocidos que hacen que el sujeto reaccione físicamente ante circunstancias extremas para él desconocidas a escala consciente.

Otra cualidad notable en estos felinos es su comportamiento ante terremotos, o sismos, cualidad extensible en todos los animales, aunque quizás las mas conocidas sean la de los perros. Los gatos ante estos elementos de la naturaleza desencadenados, muestran una disposición a sentir las primeras vibraciones de la tierra bastante antes que el desastre mismo. Su comportamiento es de anormalidad como todos los animales, aunque en estos felinos se hace notar su especial independencia y generalmente desaparecen del lugar de los hechos, por lo menos, unas horas, siempre sigilosamente y con la majestuosidad que los caracteriza. Quizás esta facultad de presentir estos acontecimientos el hombre la hubiera tenido en tiempos remotos pero al no estar ya tan ligado con la naturaleza, poco a poco se habría perdido.

El profesor A. J. Corringh, investigador de lo paranormal de la década de los años treinta, llegó a la conclusión luego de largas horas de observación, que la salud de las personas se podía detectar observando a los animales de la casa. Cuando el gato en este caso, no experimenta cambio significa que el índice vital de los componentes de su familia es bueno, incluso algunas actitudes del animal pueden ser interpretadas como signos de avisos, premoniciones, o que "algo" altera el entorno. Lógicamente que para esto se necesitaría un método de observación constante y muy especifico sobre el animal, cosa que resulta imposible de realizar, más aún cuando existe un interés creado animal-hombre o viceversa (precisamente por la dependencia del animal al ser domesticado).


Ante la muerte también el gato es sensible y el hecho anormal generalmente lo acusa antes del acontecimiento fatal. En este punto existen una infinidad de anécdotas relacionadas con el tema y que reafirman esta especial sensibilidad gatuna ante un hecho que se avecina a sus amos. En este punto podemos mencionar la famosa historia del sacerdote de la localidad Jéaumes quien sufrió un ataque cataléptico y su familia procedió a enterrarlo. Cuando se colocaba el "cadáver" del sacerdote en el ataúd su gato reaccionó violentamente ante los asistentes, rasguñando y arañando a los presentes. Un familiar furioso ante el insólito hecho en un momento de descuido de la familia metió al gato dentro el ataúd y procedió a cerrarlo. En el cementerio en el momento de descender el cuerpo a la fosa, se sintieron maullidos y golpes sordos que procedían del féretro. Al abrirse la caja se comprobó que el "cadáver" del sacerdote estaba vivo y que gracias a la agudeza sensorial de su mascota no fue enterrado con vida. La ciencia médica no había percibido que el estado del sacerdote era cataléptico y lo dio por muerto, pero el gato por un extraño mecanismo advirtió que su amo estaba vivo y lo demostró en forma rotunda, aunque no fue comprendido de inmediato, según cuentan las crónicas de la época.


Al paso de los años el efecto ESP en los animales ha sido aceptado casi en su totalidad y aunque no se saben los mecanismos que actúan, se sigue avanzando en los estudios e investigaciones al respecto. Si consideramos que muchos conceptos en relación con los gatos nos hacen pensar que este felino no esta dentro de lo que denominamos "salvaje", bien apreciamos que también el concepto "doméstico" es algo especial, ya que sus relaciones con el hombre son únicas en su género. Podemos recurrir a una serie de razones, las cuales las podemos englobar en los siguientes apartados. Los gatos poseen:

  • Un feroz instinto de independencia.
  • Una dignidad serena y jerárquica.
  • Una elegancia y gracia naturales lo distinguen de las especies que fueron domesticadas desde los tiempos más remotos.
De esta forma tan especial, los gatos, aquellos acompañantes de nuestros hogares han reafirmado su presencia junto al hombre. Sus inicios en cuanto a relación con el género humano fueron tortuosas, y sufrieron la incomprensión de las supersticiones y las creencias religiosas del momento, quizás por esta razón estos felinos domésticos mantienen esa actitud de independencia, de orgullo, y ancestral misterio.


Gatos: Un enigma nos acompaña en casa, por Raúl Núñez

miércoles, 12 de agosto de 2009

Freya, la Diosa de los Gatos

Freya o Freia, es la Reina de las Diosas en la mitología nórdica. Hija de Nat y Njord, hermana del dios Frey, se identifica con la Venus romana. Freya da el nombre al viernes germánico, Freitag y en inglés Friday.
En el mismo nivel que Thor, Freya tiene una relevancia jerárquica semejante a Odín, el Padre de Todo. Es la Diosa del Amor y la Belleza y una de las diosas de la fertilidad originales de la región. Patrona de los amantes jóvenes, Freya es vista como una fuerza del bien en el mundo, protectora de los débiles, sanadora, dadora de magia y fuente de amor y paz. Escucha las oraciones de quienes buscan el amor y los ayuda a encontrarlo.

Por otra parte, Freya dirige a las Valkirias. Estas mujeres guerreras montan en caballos alados sobre los campos de batalla, llevando las almas de nobles guerreros muertos al Valhalla, el vestíbulo de Odín. De entre ellos, Freya reclama la mitad de los guerreros para su propio vestíbulo en Folkvang. Esta faceta marcial hace de Freya una diosa con más poder que la mayoría de las deidades de fertilidad.

Su representación es la de una hermosa mujer de ojos azules y cabello dorado – Freya generalmente aparece como la mujer más deseada en los Nueve Reinos. Siempre usa un Brisingamen- un maravilloso collar hecho de oro y ámbar que recibió de los enanos. Con frecuencia se representa desnuda, y siempre se le describe como la más hermosa de las mujeres. En Gylfaginning, el primer libro de Edda, tras el prólogo, Freyja se presenta de la siguiente manera: "Njördr engendró dos hijos: el hijo se llamaba Freyr, y la hija Freyja. Freyja es la más célebre de las diosas, y tiene un lugar en el cielo llamado Fólkvangr. Cuando las almas de los guerreros se disponen ante ella, llama a sus gatos y se sienta en su carro para recibir sus alabanzas.

Así pués, otro de sus atributos más significativos son los gatos. El gato es el animal sagrado de Freya. Se decía que cuando una boda se celebraba con buen tiempo, era porque se había alimentado bien al gato: cuidando del favorito de la diosa de amor, ésta intercedía por una agradable unión. La diosa posee un carro del que tiran dos grandes gatos. Dicho carro es el que usó para el funeral de Baldur. Los gatos se llaman Gib, y son una magnífica pareja de bosques de noruega. Otros gatos se asocian generalmente con esta Diosa; éstos la sirven como mensajeros y suelen llevarle recados de amor y deseos de sus devotos.