viernes, 22 de mayo de 2009

"Gatos" madrileños

El gentilicio de los habitantes de Madrid es madrileño o matritense. No obstante, históricamente, a los habitantes de Madrid se les ha apodado también "gatos". Existen dos historias que explican el origen de este apodo:

- Cuenta la leyenda que estando Alfonso VI sitiando la fortaleza musulmana (finales del s.XI), uno de sus soldados se separó del destacamento y se encaminó a la muralla. Sirviéndose únicamente de su daga empezó a trepar por los muros con tal decisión y rapidez, que el monarca y todos los allí presentes exclamaron: “¡Parece un gato!, ¡Trepa como un gato!, ¡Gato!, ¡!Gato!” Y así todos empezaros a llamarle “gato”. Al llegar a lo alto de la muralla se dirigió corriendo a cambiar la enseña que había por la cristiana. El soldado adoptó desde ese momento el apellido Gato, mientras que el apelativo perduró denominando así a los habitantes de la villa.
Según Fernández de los Ríos en su Guia de Madrid (Madrid, 1876, página 92, nota 9ª): “Gato: Fue apellido muy célebre en la conquista de Madrid en tiempo de Alonso VI: en el asalto de la plaza hizo prodigios de valor un soldado que trepó por la muralla auxiliado de una daga que clavaba en las junturas de las piedras; sus camaradas dijeron que parecía un gato, palabra por la cual trocó su apellido la familia, tan estimada desde entonces, que no se tenía por nobleza castiza de Madrid a la que no pertenecía a aquel linaje, o al de Los Escarabajos y Los Muertos, que eran los tres más ilustres de la villa; de ahí el llamar a los hijos de ella gatos de Madrid”.

- Otras leyendas señalan en cambio que este apelativo de gatos les fue otorgado a los ciudadanos de Madrid en la Edad Media por su gran habilidad a la hora de trepar por murallas y acantilados con las manos desnudas.

Muchos madrileños conocen bien su mote y cuando se presentan ante otros provincianos se hacen llamar gatos.

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