martes, 26 de julio de 2011

El samurái y los tres gatos



Un samurái tenía en su casa un ratón del que no llegaba a desembarazarse. Entonces adquirió un magnífico gato, robusto y valiente. Pero el ratón, más rápido, se burlaba de él. Más tarde el samurái tomó otro gato, malicioso y astuto. Pero el ratón desconfió de él y no daba señales de vida más que cuando este dormía.

Un monje Zen del templo vecino prestó entonces al samurái su gato: este tenía un aspecto mediocre, dormía todo el tiempo, indiferente a lo que le rodeaba. El samurái encogió los hombros, pero el monje insistió para que lo dejara en su casa.

El gato se pasa el día durmiendo, y muy pronto, el ratón se envalentonó de nuevo: pasaba y volvía a pasar por delante del gato, visiblemente indiferente. Pero un día, súbitamente, de un solo zarpazo, el gato lo atrapo y lo mató.

¡El poder del cuerpo y la habilidad de la técnica no son nada sin la vigilancia del espíritu!

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