lunes, 27 de abril de 2009

Gottfried Mind, el pintor de los gatos

Hijo de familia húngara, nace en Berna (1768-1814). Su gusto por el arte vino dado por un artista local, llamado Legel. A los 8 años ingresa en una academia para niños pobres y allí los maestros descubren su talento para la pintura, llamativo, puesto que en el resto de materias no avanzaba. Entre los años 1780 y 1785, llega el pintor Sigmund Hendenberger a Berna. Con él, Mind perfecciona su arte de dibujar y aprende a colorear con acuarelas.


Su talento especial para la representación de los gatos se despertó y descubrió por casualidad. Un día su maestro estaba pintando un cuadro y Mind quedó mirando la obra, a lo que espetó "¡Eso no es gato!" Hendenberger preguntó, con una sonrisa, si él pensaba que podía hacerlo mejor. Mind se ofreció a intentarlo, se fue en una esquina, y creó un animal que impresionó a su maestro por su similitud con la realidad.

Pero no fue hasta después de la muerte que Hendenberger cuando Mind desarrolla plenamente su peculiar talento para el dibujo. En 1809 cuentan que las autoridades de Berna decretaron el exterminio de todos los gatos de la ciudad. Algunos parecían mostrar síntomas de rabia con lo que la orden fue cumplida con eficacia, eliminándose a unos ochocientos gatos. El suceso dejó a Mind profundamente deprimido, aunque por suerte se permitió a su gata Mineta seguir viviendo. El desastre hizo que, en los años siguientes, pusiera tal empeño en llevar a la vida todo tipo de detalles de sus gatos a través del arte, de forma tan genial que su fama y la petición de obras suyas crecieron de forma sorprendente.

Su capacidad para reflejar la vida de los gatos era asombrosa, sobre todo teniendo en cuenta su condición de autista, era capaz de captar todo el mundo felino de forma que podía contar historias completas con sólo una imagen. Al parecer, Mind vivía rodeado de gatos, con los que se entendía mejor que con sus vecinos humanos. Dicen que era capaz de “conversar” con ellos y, sobre todo, se encontraba en armonía con su gata favorita, Mineta. Los gatos eran todo su mundo, con lo que los visitantes estaban avisados de no molestar a los animales, porque esto haría despertar el enfado del artista. Según las crónicas nadie había logrado captar en una pintura el carácter y actividades de los gatos de forma tan perfecta. Mind fue respetado y admirado en su ciudad, recibía visitas de gentes interesadas en su arte procedentes de países diversos, muchos de los cuales decidían comprar sus obras. Su fama se extendió por el continente, con lo que se convirtió en un artista de moda.

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